Niveles de autoestima

Naturalmente, nuestros niveles de autoestima fluctúan durante el transcurso de los años, en función de nuestras propias circunstancias cambiantes. Es normal pasar periodos en los que no nos valoramos -o no lo hacemos en gran medida-. No obstante y por lo general, la autoestima suele mantenerse a un nivel promedio que refleja nuestra auto-percepción global, es decir, la opinión general que tenemos acerca de nuestra persona, independientemente de las situaciones que vivimos.

Debes aprender a reconocer los extremos, y ser capaces de encontrar un equilibrio saludable entre ambos, que se traducirá en una autoestima saludable. Los diferentes niveles de autoestima son:

Demasiado alta. Si tienes una concepción de ti mismo superior a la que el resto de las personas tienen, puede que te estés valorando de una manera poco realista y excesivamente favorable. Cuando tu nivel de autoestima se dispara, normalmente te sientes por encima de los que te rodean, lo cual te vuelve arrogante y vanidoso, al tiempo que hace que te consideres merecedor de privilegios especiales.

Muchos piensan de manera errónea que un nivel alto de autoestima no puede ser negativo. Sin embargo, es fácil deducir que, si no es equilibrado, este nivel nos acarreará conflictos personales, etapas de soledad y muy probablemente, fracasos y frustración, justamente como hace el extremo contrario.

Baja. Cuando tienes la autoestima baja o negativa, no das apenas valor a tus opiniones e ideas. Te concentras en tus defectos y flaquezas, dando escaso crédito a tus propias habilidades y capacidades. Crees firmemente que los demás siempre serán más capaces que tú y tendrán más éxito. Y estos pensamientos están tan arraigados en tu cabeza, que incluso al recibir cumplidos o refuerzos positivos, encuentras grandes dificultades para aceptarlos y gestionarlos. Normalmente experimentarás un enorme temor al fracaso, que en realidad puede truncar la consecución de logros académicos durante tu paso por la escuela y la universidad, así como llenar de obstáculos tu carrera profesional.

Ciertamente, en este caso la baja autoestima se convierte en una forma de auto boicot, mediante la cual originamos en nosotros mismos episodios de vulnerabilidad, depresión y ansiedad, y que llega a traducirse en síntomas de malestar físico como el cansancio crónico, las cefaleas y las tensiones musculares, entre otros.

Por si todo esto fuera poco, cuando tenemos un nivel bajo de autoestima, solemos olvidarnos de nosotros mismos y nos preocupamos en demasía por cuidar a los demás, en una búsqueda desesperada de aprobación. Este deseo extremo de agradar a los demás se convierte en un servilismo con consecuencias nefastas para nuestra propia persona.

Saludable. La autoestima saludable se encuentra en el punto medio entre los dos ejemplos descritos anteriormente. Si la tienes, significa que posees una visión de ti mismo equilibrada y precisa; esto es, tu opinión sobre tus propias habilidades es buena y, al mismo tiempo, sabes reconocer tus defectos. Con esta manera realista y equilibrada de valorarte, estás -sin darte cuenta- favoreciendo que los demás te respeten y valoren.

Asimismo, gozar de una autoestima saludable conlleva otra serie de beneficios. Ejerce una influencia positiva directa en tus relaciones personales, ya que al sentirte valioso y seguro de ti mismo, se genera una ola de positividad que es transmitida en todas y cada una de tus interacciones. Igualmente, al estar abierto continuamente al aprendizaje y a la crítica exterior, tu capacidad de mejorar y adquirir nuevas habilidades para la vida es considerablemente mayor a la de alguien con baja autoestima.

Si tuviésemos que describir a un individuo con autoestima saludable, le atribuiríamos las características indicadas abajo.

-Es asertivo a la hora de expresar y comunicar tanto sus necesidades como sus opiniones.

-Se muestra seguro en el momento de tomar decisiones.

-Es capaz de establecer relaciones personales sólidas y honestas, siendo muy poco probable que permanezca en relaciones destructivas, tal y como haría un individuo con autoestima baja por no desagradar al otro.

-Es realista en sus expectativas, por lo que no tiende a ser excesivamente crítico consigo mismo ni con los otros.

-Muestra una mayor capacidad de adaptación y puede gestionar sin grandes problemas el estrés y las dificultades.

-No suele experimentar sensaciones como las de desesperación, inutilidad, culpa o vergüenza, ni llega a desarrollar enfermedades mentales ocasionadas por un nivel bajo de autoestima -trastornos alimenticios, adicciones, depresión o ansiedad-.

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